
Allí me informaron q apenas llegue a Miami una persona (un
cana) iba a estar conmigo para hacer los tramites en
inmigración y durante las ocho horas que debía esperar allá
al otro avión. También me entere q debía pagar 20 dólares
por una tasa para poder salir de Ezeiza. La pague mitad en
pesos y mitad en dólares... allí por primera vez empecé a
sentir lo q es cuando la billetera se empieza a achicar y
también tome conciencia de q llevaba muy poco para estar un
mes... Me pesaron la horrible mochila q llevaba y esa fue la
q despache. El otro bolso (el más pesado) lo lleve
conmigo... y me puse a esperar el vuelo... faltaba una hora
y media... me puse a recorrer Ezeiza e intente conectarme a
internet, pero me entere q ya en Ezeiza cobran en dólares: 3
pesos la hora de internet sin fraccionamiento. jua jua. Así
q después de dar unas vueltas (y de q una docena de tipos me
ofrecieran taxi y cambio -change-) me fui para la escalera
mecánica y subí al primer piso... -imposible no acordarse
del clip de Chayanne- y espere sentado al lado de uno de los
enormes ventanales x donde no se ve nada... nada... tantas
ventanas y no se ve para afuera, yo no se por que... este
Ávila... habré estado media hora sentado y ya empecé a dejar
de escuchar argentino: todos hablaban ingles... creo q era
el único argentino esperando ese vuelo... me senté en el
mismo lugar donde un ano atrás despedía a un amigo q se iba
para Europa junto a su familia... yo estaba solo; pero
mejor... las despedidas en Ezeiza tienen una onda gran
hermano... la puerta, llantos, el bolso... faltaba solita
Silveyra... Hice un par de llamados x teléfono... como
siempre no encontré a quienes llamaba Ví q podía ya entrar
para hacer inmigraciones y entre... me empecé a acordar de
cosas q me había olvidado de como empezó mi viaje a Disney y
Cancún 2 años atrás... pensé q el lugar era mucho más
grande... di unos pasos y fui a la derecha para declarar una
cámara de 1937 q llevaba para vender en México... no paso
nada, era tan vieja q no hacia falta declararla... pero el
tipo igual se dio cuenta de q iba a venderla... el proyector
de la cámara. me jugué, lo despache sin declarar... Luego
fui para inmigraciones... como siempre un poco de cola... yo
no tenia ni idea de lo q tenia q hacer ahí (la otra vez q
viaje ni me fije). nada. me revisaron el pasaporte y pase
para rayos x... pensé q me iban a revisar todo pero no...
pase el bolso, la riñonera, y el cinturón (con bolsillos)
donde llevaba la plata. fue una de las pocas veces q me
separe x unos instantes de la guita... paso todo, luego me
pasaron por todos lados un detector de metales y paso lo
peor. sonó!! pero era por las monedas argentinas que me
quedaban en el bolsillo. q susto. y pase... seguí
caminando... no se me dio x meterme en ningún free shop (y
ni entraba con semejante mochila, hubiera tirado todo) así q
fui a la puerta de embarque... un montón de yanquis
esperando... había de todo un poco, de todos colores y
tamaños... ya ahí me empecé a sentir un enano y me acorde de
Cancún... yo no se q comen estos tipos para ser tan altos y
grosos... y bueh. otra vez intente llamar varias veces con
las monedas q me quedaban, pero otra vez no había nadie...
ya ahí me empecé a sentir un poco solo, pero igual a la vez
tenia muchísimas ganas de irme... me revisaron otra vez en
la puerta de embarque (los de United) pero como siempre fue
una revisación así nomás. Me sacaron el pasaporte y fui el
único que viajo without visa (sin visa)... se hacia la hora
de abordar al avión: obviamente llamaron primero a los de
primera clase, pero se pusieron todos mezclados en la fila y
fueron subiendo todos amontonados. Pase la manga y subí al
avión. ya me había olvidado de lo grande q era. apenas subí
me di cuenta de q las cuatro azafatas eran yanquis y no
había azafatos ni nada por estilo. ni guardias ni nada. me
senté en la parte izquierda del avión, del lado de la
ventana. me puse a escuchar música pero el monitor todavía
no andaba. al rato llego un rubio yanqui q era pastor
evangelista (venían como 50 en el avión, todos vestidos de
traje) hablaba bien español; pero cuando vi q sacaba algo
del bolso dije chau, este saca la Biblia y me va a predicar
las 10 horas de viaje. pero no, me equivoque. me mostró unas
fotos de lo que estuvieron haciendo en argentina con su
iglesia.
Llego la hora del despegue. empezó a andar por las pistas
como si fuera un auto. empezó a carretear y despego. Pensé
en la gente q se va del país y no vuelve. pensé en los que
conozco y se quieren ir a Europa a pesar de todo lo que
tienen y no se dan cuenta... empezó a subir y de golpe se
puso de costado (esa es la peor parte) se veían miles de
lucecitas amarillas y arriba las estrellas. imposible tratar
de reconocer donde estaba, puede ser cualquier parte del
gran buenos aires... subió y subió... ya se veían los
pueblos enteros unidos por rutas... se estabilizo y las
azafatas empezaron a repartir cosas y la gente ya podía
caminar por el avión... al rato el yanqui que tenia al lado
se fue a otro asiento así q me quede solo todo el viaje...
DÍA 02: del
verano al invierno: prisionero en Miami
y pasaron las horas haciendo zapping en el televisor q tenia
pero mas q nada miraba el mapa q mostraba por donde iba el
avión y los datos de altura, temperatura, horas, etc... comí
re bien: carne, arroz, etc. Casi no dormí, solo de a ratos.
vi muy claramente toda la isla de Jamaica y gran parte de
Cuba. Al rato ya estábamos por aterrizar en Miami. Volver a
Miami. Por momentos me olvidaba de q no iba a poder salir al
exterior. llegamos muy temprano a Miami, antes de las seis
de la mañana. aterrizo bien. no hacia mucho calor.
Despegando desde Miami en mi viaje anterior en el 2001
(fotos: Cristian Camino)
Una vez q ya se podía salir, como siempre se tardan otros 15
minutos hasta q todos sacan sus cosas y salen del avión.
Salí y me esperaba una mujer nicaragüense q me iba a
acompañar todo el día en Miami hasta q salga mi otro avión a
Chicago. Tenia q estar mas de ocho horas en Miami. Se notaba
la mala onda de la mina desde el principio.
Me llevo a las corridas para hacer todos los tramites de
inmigración, ir a buscar la mochila que despache, etc. Luego
me llevo a esperar al mismo salón donde dos anos atrás
estuve con mis amigos y perdí mi equipaje, pero con una gran
diferencia: no había nadie, estaba yo solo, la mina, y un
hombre con tono cubano de United. no me iban a dar ni para
comer ni para tomar. jua jua. era imposible dormir con lo
alto q estaba el aire acondicionado. leí un poco. di un
millón de vueltas. estaba preso, no lo quería asumir, pero
estaba preso. Ya de día, de lejos, se veían por una hendija
en una puerta los edificios de la costa de Miami. estaba tan
cerca y no podía salir. q increíble. de las ocho horas la
peor fue la última como siempre, no se me pasaba más. Cuando
faltaba media hora para el despegue a Chicago la
nicaragüense me llevo a hacer los trámites. Me llevo a la
puerta para esperar el abordaje. allí la mina (q casi no me
había hablado en las 8 horas) me contó su vida en 20 minutos
y sus problemas con su novio. luego se hizo la hora y me
hizo subir primero al avión. En cuanto al avión una
porquería: re chiquito y sin televisores, solo se podía
escuchar música. me toco en la parte derecha del avión, como
siempre en ventana. no se me sentó nadie al lado otra vez.
Despego.
Pude ver bien claro los edificios de la costa de Miami de
día; divise al Sheraton (la otra vez paramos en un hotel
enfrente de este); pero al toque se lleno de nubes y no vi
nunca mas nada hasta Chicago. Fueron pocas horas de vuelo.
El avión estaba lleno de yanquis con celulares futuristas.
otra vez no tenia a nadie en el asiento de al lado. Media
hora antes de llegar a Chicago se empezaron a dispersar las
nubes porque ya iba descendiendo. no podía creer lo q veía:
nieve por todos lados. nunca había visto tanta nieve así.
estaba lleno de lagos totalmente congelados y cientos de
casitas iguales a las de mi pobre angelito q se filmo
allí... ya llegando al aeropuerto se podían ver los
rascacielos del centro de Chicago. aterrizo.
Estaba muy nublado y había mucha nieve acumulada. salí del
avión en remera y mientras pasaba por la manga no podía
creer el frió q hacia, me salía vapor de la boca. después me
entere que hacían 3 grados bajo cero aprox. otra vez me
llevaron para hacer los trámites. pase x los mismos pasillos
x donde filmaron mi pobre angelito 2. allí espere dos horas
y tome el tercer avión de United rumbo a México DF. Me
hicieron subir primero al avión. salude al piloto. me
sorprendió la falta de seguridad. era el mismo avión del que
me había bajado dos horas antes y me toco el mismo asiento,
y por tercera vez sin nadie al lado. ya se estaba yendo lo
que quedaba de sol. despego y ya arriba de las nubes
apareció un atardecer maravilloso sobre una gruesa capa de
nubes q no dejaban ver la tierra. el sol se fue, pasaron una
película, comí (lo mejor: unas lasagnas y un postre de
mousse de chocolate). ya era la hora de aterrizar en México
(aprox. las 10 de la noche) pero seguían las nubes. de golpe
aparecieron miles de lucecitas todas dispersas y ubicadas
sobre montanitas entrecortadas dispuestas como en un
rompecabezas. era México DF y sus alrededores. una zona
muuuy extensa sin edificios altos. aterrizo. nunca salí tan
rápido de un aeropuerto. camine bastante para ir a buscar mi
otra mochila. apareció enseguida. luego le mostré mi
pasaporte a un mexicano q se estaba quedando dormido, me lo
sello y al toque salí del aeropuerto sin q me revisaran
nada. las dos mochilas pesaban demasiado (llevaba una cámara
de 1937 y su proyector q eran pesadísimos, los llevaba para
vender allá pero al final no pude y los deje allá). Al salir
una avalancha de taxistas se me vino encima. no les entendía
nada. me tiraban tarifas altísimas para ir hasta colonia
condesa. a mitad del aeropuerto un taxista me ofreció
llevarme por... 16 dólares!!! una fortuna, pero tenia miedo
y encima me dijo q el subte (metro) ya cerraba y me podía
quedar a mitad de camino; así q me subí al taxi a pesar de
lo caro q era, pero no estaba como para q me afanen apenas
llegaba. El taxi era blanco y amarillo. El taxista tenia un
aire a Chespirito, jeje. me llevo hasta colonia condesa
donde pase mi primer noche en el DF en lo de un amigo. para
mi sorpresa me encontré con milanesas, papas fritas, dulce
de leche y mate cocido. Fue mi última noche durmiendo
en un cómodo colchón, pero en ese entonces no lo sabia...
DÍA 03: de una
jungla a otra: el Distrito Federal
Me levante temprano. mi objetivo era vender la cámara y el
proyector que lleve porque necesitaba tener más plata. Mi
amigo me acompaño hasta el subte, o desde ahora el metro en
la parada Chapultepec de la línea rosa. un viaje de ida sale
S2 mexicanos (0,20 centavos de dólar). es muy barato y es lo
mejor para desplazarse dentro del distrito pero hay que
andar con os ojos bien abiertos. igual que en Baires. lo más
raro del metro: se frena cuando quiere así que había que
agarrarse bien. yo igual ya lo sabia porque lo había leído
en Marcopolo. primero fui a la terminal de micros
(autobuses) llamada TAPO (transportes de oriente) para
comprar mi pasaje hacia Oaxaca para salir a la noche. de ahí
me recomendaron ir a otra empresa que me iba a salir un poco
más barata: Fletes y Pasajes. tenia que ir desde Tapo hasta
la parada del metro en boulevard puerto aéreo (3 estaciones
mas) y de ahí caminar algunas cuadras. Encontré el lugar y
se notaba que era de segunda clase. me salio 26 dólares para
ir hasta Oaxaca y el micro salía a las 11 de la noche.
Después de comprar el pasaje fui directo al ZÓCALO para
recorrer un poco y ver si podía vender lo que traje.
El Zócalo del DF (foto: Nicolás Anguita)
Fui en subte en la línea rosa hasta Pino Suárez e hice
combinación hasta el Zócalo. Salí y me encontré con una
plaza enorme, toda de piedra y sin árboles con una bandera
mexicana inmensa y los edificios antiguos que había visto en
tantas fotos. Ya casi era el mediodía y estaba repleto de
turistas y de mexicanos. Empecé a recorrer casas de
antigüedades, pero a cada una que iba me mandaban a otra.
Estaba lleno de locales de compra y venta de oro y joyas.
Era difícil encontrar un kiosco o un cybercafé. Me metí en
uno porque debía mandar un mail diciendo que llegue bien.
Salía un dólar y medio cada 15 minutos, una locura. (S4,50
argentinos x 15 min.). me metí en el Messenger de Hotmail y
encontré a un amigo y le pedí que llamara a mi casa para
avisar que estaba bien. Era raro, era la primera vez que
chateaba por el MSN estando tan lejos y encima haciéndolo
con la persona con quien había venido a México (Cancún) dos
anos atrás. Revise mail, pero antes de que se cumplieran los
15 min. me levante, pague y me fui. Nunca había pagado tan
caro por usar internet tan poco tiempo. De ahí seguí yendo a
casas de antigüedades. En una me mandaron a otra que quedaba
un poco lejos y me recomendaron ir en colectivo (pesero le
llaman ellos).
El pesero era muy chiquito, solo con 10 asientos, pero con
la apariencia de los colectivos de buenos aires de los '80.
Salía S25 (USS 0,25) y me llevo hasta la avenida
insurgentes. Allí tampoco me gusto lo que me ofrecieron así
que decidí volver a la casa de mi amigo. Deje la cámara y el
proyector en la vidriera de un conocido de el que tiene una
petit casa de antigüedades en Colonia Condesa, cerca de su
casa. Ya faltaban pocas horas para seguir con mi viaje hacia
el sur de México. Acompañe a mi amigo y a la novia a un
supermercado. Al principio cuesta adaptarse a los cartelitos
con los precios: había que agregarle un cero a todo. pero lo
que no quería era multiplicarlo por 3,40 (así estaba el
dólar en ese momento). Me despedí de ellos y en metro fui
hasta la terminal de la empresa Fletes y pasajes. Estuve
casi una hora en la sala de espera junto a muchos mexicanos
de clase baja. Todos vestidos con ropa colorida. Algo que me
sorprendió en esta sala de espera y en otras partes de
México: mucha gente hombres y mujeres muy grandes, de mas de
80 y 90 anos gozando de buena salud y caminando entre la
gente; y muchos: trabajando y vendiendo cosas en la calle.
Calle, ahora que escribí calle me acorde. Cuando pregunten
por una dirección nunca digan calle cashe sino que deben
decir CAIE con i, porque si no nunca lo entienden a uno; y
eso me paso muchas veces en este viaje. Mi primera impresión
de los micros o autobuses mexicanos no fue muy buena: era de
segunda clase: tenía vidrios rotos y despintado en el
exterior. pero no me importaba con tal de ahorrar un poco,
al fin y al cabo iba de mochilero. Como pesaba la mochila:
la mitad era comida y bebida para subsistir sin tener q
gastar. Igual le había dejado varias cosas a mi amigo en el
DF, cosas q iría a buscar luego, en 3 semanas, cuando
volviera. Un poco atrasado, pero por fin partió mi autobús
hacia Oaxaca.
DÍA 04: curvas
y contracurvas hacia el Pacífico
El chofer no paraba de hablar con el que estaba en el primer
asiento. Lo peor: el tipo que tenía al lado dormía y roncaba
a todo volumen. No me importaba demasiado. Se dejaron de ver
los pocos edificios altos que hay en el DF y salimos de la
ciudad. No se veía muy bien por la noche y por lo oscuro de
los vidrios del micro pero se divisaban altas montanas en el
camino, pero luego se hizo llano, con algunas lomas.
Aproveche y dormí bastante. Luego de varias horas llegamos a
OAXACA muy temprano. Aun no había amanecido. Hacia mucho
frío y decidí quedarme en la terminal hasta que saliera el
sol. la terminal era semicircular y mayormente pintada de
azul. Para mi sorpresa cobraban 0,20 centavos de dólar por
ingresar al baño. (esto fue así en todo México).

Cuando salio el sol salí. el paisaje era hermoso: había
montanas muy altas que rodeaban la ciudad. Pase por un
mercado callejero en el que vendían de todo: había muchos
vegetales, frutas y verduras desconocidos para mí. También
muchos vendedores de cd's truchos como en once. fui
caminando hacia el zócalo. las callecitas coloniales se
parecían mucho a Jujuy (arg). en el camino pase por una
iglesia enorme, con una gran entrada y pintada de blanco.
seguí caminando por esas hermosas calles con las casitas
pintadas de todos colores. ahí fue donde me arrepentí de no
haber podido llevar mi cámara de fotos. llegue al zócalo.
tenia una catedral enorme y los edificios gubernamentales en
los costados, todos con arcadas tipo Lujan o el cabildo.
Empezó a hacer calor hacia el mediodía. No había muchos
turistas como en el DF. Me quede escuchando a un mariachi
cantándole a una pareja mayor que estaban desayunando en la
puerta de un hotel. Luego llego la hora de irse, así que
volví a la terminal de ómnibus.
Compre un pasaje sospechosamente barato de USS 7,50 hacia
Pochutla, para luego ir a Zipolite, en el océano Pacifico. Y
si, era otro micro de segunda clase, peor que el anterior y
la gente que subía era aun más pobre y todos cargados con
bolsas de mercaderías, cereales, maíz, etc. hasta una
gallina. me senté en el primer asiento de la izquierda,
detrás del chofer. el vidrio verde estaba rajado y no se
veía muy bien para afuera. Empezó a marchar muy lentamente y
a cada rato iba parando en pueblitos y la gente subía y
bajaba. A los más pobres no les cobraba. El chofer y una
chica a su lado q supongo era la novia no pararon nunca de
escuchar a todo lo que da música mexicana que no se muy bien
como se llama, pero eran como boleros pero muy rápidos y con
cierto tono gracioso. Empezaron las montañas y no pararon
más. Fueron nueve horas así: curvas y contracurvas en la
cima de montanas altísimas. esta parte fue la peor del
viaje. al principio era todo muy lindo, el paisaje era
espectacular, pero las curvas nunca pararon, nunca hubo ni
un poco de camino recto y eso me mato. Intentar dormir era
imposible con la música a todo volumen. encima paraba a cada
rato y el chofer bajaba a comer, a saludar amigos, a
comprarse cosas. Decidí nunca mas quejarme de los micros
argentinos. Cosas peligrosas: en una parte faltaba todo un
carril que se desprendió y cayo al precipicio y no había
señalizaciones; y otra: un incendio forestal gigante q no
dejaba ver nada: pasamos muy cerca y ni se podía respirar.
fue horrible. Recién al atardecer empezamos a estar cerca de
Pochutla, pero parecía que nunca íbamos a llegar, las curvas
recién terminaron llegando al pueblo. Llegamos y anochecía.
Salí de la terminal de micros y trate de buscar el famoso
pesero que me iba a salir un dólar para ir a Zipolite (a
pocos kilómetros de ahí). Al principio me intentaron llevar
muchos taxistas, pero el precio era altísimo: 10 dólares.
espere al micro llamado pesero pero nunca paraba. Luego una
camioneta con la parte de atrás cubierta con una lona paro y
me pregunto si iba a Zipolite. le dije que si y subí.
Resulta q el pesero no era un micro sino que era esta
camioneta que me llevaba junto a otros turistas y lugareños.
Me dejo en una punta de Zipolite, pero ya era de noche y no
se veía nada. Camine un poco y entre en un precario
cybercafé donde pregunte donde quedaba el hostel lo cósmico
o las rocas. me dijeron que vaya caminando derecho que los
iba a encontrar. todo era muy salvaje y no se veía nada.
nada de nada. empecé a caminar, sentía que estaba muy cerca
del mar, pero no lo divisaba. de golpe un hombre se acerco y
resulto ser el dueño de un hostel llamado posada kiko y me
ofreció hamaca por 3 dólares por día. le pague 20 dólares y
me dijo q luego me daba el cambio. Luego me iba a arrepentir
de haberme quedado en ese lugar y no haber ido al que tenia
pensado de antes. No había casi nadie: solo unos yanquis en
una cabaña y una carpa con un mexicano más chico que yo. Me
acerque a la orilla del mar por primera vez. al principio da
miedo ver toda esa inmensidad oscura. era la primera vez que
iba a tocar aguas del océano pacifico. no estaba tan helado
como pensaba, pero eso si: la arena era horrible, llena de
piedras.
DÍAS 05, 06 y
07: Zipolite: el lugar perfecto para hacer nada...
Lo mas impresionante de la noche en Zipolite son la enorme
cantidad de estrellas que se pueden ver, nunca vi tantas en
toda mi vida. me quede horas mirándolas.
Estuve tres noches en Zipolite. las dos primeras todo bien
porque el chico mexicano me permitió dormir en su carpa y no
me atacaron tanto los mosquitos, pero la ultima noche que se
fue tuve q dormir en la hamaca y los mosquitos me hiper
reventaron, nunca sufrí tanto por mosquitos. Ellos me
hicieron tomar la decisión de dejar Zipolite al cuarto día
de estar ahí. Si van para allá lleven muuucho repelente de
mosquitos (off) pero muuucho, yo se lo q les digo. El tigre
es nada comparado con este lugar. Cuando fui a la playa de
día la primera vez (aunque ya estaba en la playa: todos los
hostels están sobre la línea de la playa, no hay calles) me
impresiono mucho el nudismo, había mucha gente desnuda, más
cantidad de la q pensaba. Yo con los anteojos de sol no me
sentía muy cómodo allí, pero mirar era inevitable, nunca
había estado en un lugar así. Igual no había mucha gente,
parece que iba a venir mucha mas gente para la primavera el
21 de marzo. De los que estaban la mayoría eran europeos y
yanquis, casi no había mexicanos. tampoco había argentinos.
Me comentaron que en otras épocas estaba lleno de
argentinos. Las playas de Zipolite son anchas, limitadas por
una línea de hostels hechos de cabañas de madera y hamacas.
El mar es azul oscuro con grandes olas. es muy peligroso
para los que no saben nadar y apenas uno se mete se hace
profundo. El hostel más recomendado se llama lo cósmico y
esta al final de las playas, hacia el norte. Es el más
seguro por estar en la cima de unas lomas de piedra. Hay una
playa hacia el sur llamada love beach que es una pequeña
playa escondida entre grandes rocas surgida en los 60 con
los hippies. hay que atravesar una gran escalera de piedras
para acceder a ella. Es la mas elegida por tener mas
privacidad. Para comer los mismos hostels tienen puestos y
mini restaurants que abren al mediodía y ofrecen las comidas
típicas mexicanas. Hay que tener cuidado con los picantes.
Lo mismo va con los pescados y con el agua. Para hacer
compras hay una pequeña calle de tres cuadras con locales
chiquitos. hay tiendas, almacenes y dos locales de internet
(USS 1,50 la hora). Las maquinas son bastante lentas y no
hay muchas por lo que a veces hay que esperar bastante para
acceder a ellas.

Al segundo día que estuve llego un mochilero alemán de unos
33 años proveniente de Munich. había estado recorriendo
varios países de Centroamérica. hablaba bastante bien
castellano. También llegaron dos mochileros de Eslovenia (ex
Yugoslavia) que fue con los primeros con que empecé a hablar
ingles. hablaban ingles tan mal como yo. A pesar de que se
hacia difícil mas o menos se podía mantener un dialogo
normal.
Algo inolvidable: el atardecer en Zipolite, el sol
ocultándose en el horizonte del Pacifico, casi chocando con
las rocas del final de la playa al norte, convirtiendo a las
olas doradas. Pero lamentablemente después de que se va el
sol aparecen los mosquitos. A la noche hay grupitos que
suelen hacer fogones en la playa, aunque no duraban mucho.
Estar en Zipolite me hizo acordar mucho de expedición
Robinson (survivors). todo es muy natural. a la noche hay
muy poca luz. los baños también son muy precarios y solo
tienen duchas de agua fría. Lo mas raro fue no poderme ver
la cara durante tres días, había un solo espejito y estaba
roto por lo q no me podía ver, igual allá no importan tanto
esas cosas. Estos casi cuatro días en Zipolite no comí
mucho, me comí casi todo lo que me había traído de Baires,
muchos alfajores de dulce de leche, galletitas, etc. me
compraba agua mineral o gaseosas, pero también cervezas
mexicanas que estaban realmente baratas. También fui a comer
un par de veces con la gente del hostel. termino el fin de
semana y casi no quedaba gente en Zipolite, y sumado a los
mosquitos, decidí seguir con mi viaje hacia el sur. El dueño
del hostel kiko no me quiso devolver la plata por los tres
días q faltaban (9 dólares) según el, en México no se
acostumbra devolver. y en realidad cuando llegue le di 20
dólares y me dijo q no tenia cambio. según el supuso q me
iba a quedar seis días y que eso no se devuelve. Fue la
primer gran mexicaneada que me hicieron. me fui compartiendo
un taxi hasta Pochutla, unos kilómetros al Sur donde tome un
micro de la empresa Cristóbal Colon que me iba a llevar
hasta san Cristóbal de las casas en el estado de Chiapas. me
fui con los dos chicos de Yugoslavia y con el mexicano, que
los tres también iban hacia el sur de Mx. El micro salio a
las 19:45, era de primera clase (o sea q tenia los vidrios
sanos, estaba bien pintado y tenia una tv chiquita donde
pasaron una película). El viaje iba a durar medio día así
que aproveche y dormí.
DÍA 08:
Chiapas: el estado rebelde
Llegamos como a las 8 a SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, capital
del estado de Chiapas. En las selvas de este estado se
esconde el líder de la rebelión aborigen, el subcomandante
Marcos. Lo único moderno fue la estación de autobuses porque
todo lo demás era como viajar al pasado, dos o tres siglos
atrás, todas las casas están igual que entonces. Como en
todo México, aquí también esta repleto de iglesias por todos
lados. Apenas salimos de la estación decenas de chicos
aborígenes se nos vinieron encima tratando de vendernos a la
fuerza artesanías del lugar, a tal punto de que se las ponen
a uno sobre los ojos. Es difícil tratar de zafarse de ellos
sin comprarles, igualmente venden cosas muy baratas, pero
para nosotros siguen siendo caras. Lo primero que uno hace
al llegar a un pueblo es dirigirse al zócalo (plaza
principal), y eso fue lo que hice. Si no fuera por los autos
y los cybercafés uno juraría que esta en el 1800. El sol
pega fuerte a la mañana así que enseguida hizo mucho calor.
Luego de pasear un rato por el colorido y concurrido zócalo
fui a desayunar en un bar. Yo pensaba seguir derecho hacia
Palenque pero el chico mexicano me recomendó pasar antes por
Agua Azul. Averiguamos como ir y lo mejor era a través de
los peseros.
Vendedoras mexicanas (foto: Jaromir Bret)
En los peseros siempre hay que regatear precio porque como
siempre a los turistas nos pasan más. primero tuvimos que
tomar un colectivo local hasta las afueras de la ciudad.
Luego una camioneta nos llevo gratis y nos ahorramos unas
cuantas cuadras hasta llegar al lugar de donde salían los
peseros hacia la ruta a Palenque. Allí tomamos el primer
pesero (una camioneta chica en donde uno se sienta en la
parte de atrás y hay que agarrarse de donde se pueda). El
viaje fue largísimo, muchas horas y mucho calor. Llegamos a
un pueblo llamado Ocosingo donde tuvimos que bajarnos y
tomar otra camioneta. Esta, luego de muchas horas de ir
entre las verdes montanas, nos dejo en la intersección de la
ruta a palenque con la ruta a Agua azul. Allí buscamos y
tomamos la tercer camioneta hasta la entrada al parque, 40
kilómetros más. Tuvimos que pagar un dólar para poder
entrar. El parque era enorme con cascadas de aguas
azul-verdosas por todos lados. Tuvimos que subir cientos de
escalones de madera y piedra (las cascadas bajaban de una
gran montaña). El lugar me recordaba a unas cascadas que hay
en Bariloche, pero esta vez en el medio de la selva. Pase
ahí unas tres horas. Luego volvimos a tomar el pesero hasta
la intersección; y ahí tomamos otro hacia Palenque. Tardo
unas tres horas llegar hasta Palenque. Nos dejo en la
terminal de ómnibus (ADO), donde tuvimos que tomar otro
camión hasta el hostel camping el Panchán en la ruta camino
a las ruinas. Llegamos. Se estaba haciendo de noche. Este
camping es muy grande y fácil para perderse dentro de el,
hay muchos campings dentro de El Panchán. El mexicano armo
la carpa en un lugar que nos mandaron. ya de noche empecé a
ver sapos y otros bichos caminando por entre las carpas.
Estábamos en el medio de la selva. Se escuchaba a lo lejos
ruidos de aves extrañas y otros animales. Yo me hacia el
distraído y trataba de no mirar demasiado el suelo, por
suerte no me cruce con ninguna snake. Alrededor habría unas
cinco carpas más y casi una decena de cabañas precarias sin
luz artificial. Decidí irme a dormir temprano.
DÍA 09: La Paz
de la selva Maya: las Ruinas de Palenque
Al otro día muy temprano me fui a las ruinas de Palenque en
un pesero junto a otros turistas. Llegue y la entrada al
lugar me hizo acordar a mundo marino o algo así. Estaban
llegando muchos micros repletos de turistas yanquis y
europeos. La entrada a las ruinas salía USS 3,70. Como yo ya
había dejado el camping y el mexicano se fue por su lado y
yo por otro me tuve que venir con la mochila con todas mis
cosas. Entre a las ruinas junto a todos los demás. Por la
cantidad de árboles no se podía ver nada a lo lejos. Apenas
uno entras se encuentra con esos escalones gigantes que la
gente mayor tarda horas en subir. unos metros después me
encontré con una de las primeras pirámides. No era tan
grande como me la imaginaba. Seguí caminando y ahí si pude
ver muchas pirámides de diferente tamaño. La más grande y la
más conocida de palenque tendría unos cuatro pisos de
altura. En cada pirámide o monumento decía de que ano era y
que era lo que se hacia ahí. Costaba mucho subirlas con la
mochila y el calor que hacia. yo seguía a los turistas que
estaban con un guía que les explicaba, pero en ingles o
francés solamente. En la cima de las dos pirámides más altas
habré estado más de una hora en cada una. Estando arriba si
parecen más altas de lo que son. Lo más difícil es bajarlas,
mas con tanto peso encima. Almorcé arriba del templo más
alto. Las pirámides no fueron hechas desde la base sino que
fueron moldeadas sobre colinas pre-existentes. También
fueron muy arregladas en la actualidad para los turistas.
Palenque es un lugar con mucha paz. Uno puede estar horas
sobre esas pirámides admirando esos paisajes mayas. Allí me
preguntaba si todo lo que los mexicanos juntan allí, incluso
lo de las artesanías que venden, va a parar algo hacia los
descendientes de los mayas que existen en la actualidad. Si
es que hay.

Luego, a eso de las dos de la tarde, me dirigí hacia el
museo de las ruinas (la entrada estaba incluida con la del
complejo). Para eso seguí un larguísimo sendero peatonal
atravesando unas cascadas y algunas ruinas pequeñas, que me
llevo hasta la ruta. Dicen que por esta salida también se
puede entrar gratis antes de que abra el complejo, pero de
día esta vigilada. Salí, cruce la ruta y fui hacia el museo.
Tuve que dejar en la entrada la mochila. Lo recorrí
enseguida. Estaba lleno de objetos chicos pertenecientes a
los mayas, pero no había cosas demasiado llamativas. Esas
cosas (sobre todo el oro) se las llevaron a España hace 500
anos atrás. Di por terminado mi día en las ruinas y me
dirigí en un pesero hasta el centro del pueblo de Palenque
(a media hora de las ruinas).
Fui a la terminal de autobuses donde había comprado mi
pasaje para ir a Playa del Carmen. Como tenia tiempo me fui
a un bar a unas cuadras para meterme en internet me salio un
dólar y medio por una hora. Luego me compre algunas cosas
para comer y mucha agua; iba a ser un largo viaje de unas
quince horas hasta el Atlántico. Me quedaba todavía una hora
y media y fui a esperar a la sala de espera en la pequeña
terminal de micros de la empresa Tuxtla Gutiérrez (de
primera clase), cerca de ADO. Era el único que estaba
esperando el micro que salía a las siete. A los pocos
minutos llego un rubio de unos 30 años que era de Republica
Checa y hablaba un poco de español. Dio la casualidad que
también iba a Playa del Carmen y se ofreció en compartir la
carpa, de forma que me iba a ahorrar unos pesos allá. unos
dólares. llego el micro y subimos. Iba a ser un viaje
larguísimo y el chofer manejaba muy lento. Por suerte no
tenia a nadie en el asiento de al lado así que viaje
bastante cómodo.
DÍA 10: mi
reencuentro con el mar azul: Playa del Carmen
Me desperté un par de veces en el viaje. Dos lugares muy
lindos por donde pasamos: una ciudad al lado de un lago o
una bahía muy lindas pero que nunca me entere donde era, y
mucho mas tarde, casi al amanecer, por la ciudad de Mérida,
con el zócalo muy bien iluminado tal cual lo había visto en
las fotos de Marcopolo.
Antes de esto pasó algo raro: una pareja se acerco al chofer
quejándose casi a los gritos (despertando a todos) de que no
se había parado a cenar. me di cuenta de que eran
argentinos; y les habían metido el verso de que en el viaje
daban de cenar como en Argentina. El chofer bastante irónico
les dijo que no era así, que si querían paraban un rato en
algún lado pero que ellos debían pagárselo. Y bueh. Lo mas
raro del viaje fue que dos horas antes de llegar el chofer
se bajo en un puestito y se puso a comer lo mas pancho.
Estuvo ahí más de cuarenta minutos y todos nosotros arriba
mirándolo y esperándolos. Escuchaba a la pareja de
argentinos quejarse solos. Decidí seguir durmiendo, total no
podía hacer nada. Luego de eso seguimos viaje. pasamos muy
cerca de Chichen Itza y luego fuimos derecho hacia Cancún.
Al llegar a Cancún se dirigió a la terminal de ómnibus en el
centro del pueblo de Cancún (Downtown). Me parecía increíble
estar otra vez allí, aunque la otra vez no habíamos ido tan
hacia el centro del pueblo. Estábamos igual lejos de la zona
hotelera. Allí se bajo la pareja de argentinos que venían en
luna de miel e iban hacia la isla Mujeres. Escuche que
hablaban de la crisis en Argentina. Luego de unos quince
minutos siguió por la ruta hacia Playa del Carmen, pasando
por atrás de la laguna Nichupté a través de la cual se veían
a lo lejos los gigantes hoteles de la zona hotelera de
Cancún. Una hora más tarde llegamos a la terminal de ómnibus
de Playa del Carmen.
Playa del Carmen (foto: Emiliano
Matteo)
Playa es un pequeño pueblo con una muy concurrida peatonal.
El lugar me hizo acordar a San Bernardo. Llegamos con
Jaromir, el checo, y fuimos a un camping llamado albergue
villa deportiva juvenil. Era muy barato pero era horrible,
en muy malas condiciones. Nos salía dos dólares a cada uno;
pero era muy sucio e inseguro. Decidimos quedarnos solo una
noche y seguir hacia el sur, hacia Tulúm. luego fuimos hacia
la costa, a una cuadra de la peatonal. No podía creer lo que
veía, otra vez yo enfrente del mar azul del caribe.
Increíble. Todo me hacia acordar a Cancún. Y me metí en el
mar, estuve horas allí. Estaba mucho mas calmo que cuando
fui a Cancún en el 2001. ya no era como en Zipolite, pero
igual había unas cuantas mujeres europeas en topless. Luego
fuimos a recorrer el pueblo. Como había estado matándome de
hambre por más de una semana decidí empezarme a dar más
gustos: me compre un kilo de helado Nestle y me lo comí al
toque, Coca, galletitas, etc. Nunca digan galletitas en
México porque se les ríen en la cara. Allá son galletas.
También fui a internet pero como otras tantas veces no
andaba Hotmail y no pude entrar Después de tanto mar en un
día me fui a dormir temprano.
DÍAS 11 y 12:
el verdadero Caribe esta en Tulúm
Al otro día muy temprano decidimos salir hacia Tulum. Mi
compañero de ruta fue de compras a un súper llamado Chedraui
donde le cobraron re caro todo. Quiso hacer dedo para ir a
Tulúm. Estuvimos una hora parados en la ruta y no paso nada.
Al final fuimos en un micro de la empresa MayaB que salía
USS 2,40 y tardaba 1 hs. Nos dejo donde empieza la ruta
camino a las ruinas de Tulúm. Allí caminamos unos veinte
minutos, pasando por la entrada a esas mini ruinas.

Caminamos un poco mas y llegamos a la entrada al primer
hostel sobre la playa llamado cabañas El Mirador. Nos salía
USS 2,50 por día acampar allí. El lugar era increíble,
totalmente natural y salvaje. lleno de palmeras con cocos y
una playa muy extensa sobre el mar caribe. Había solo una
carpa más con tres yanquis: dos chabones y una mina que
habían venido en auto desde New York. Este lugar era
idéntico a los de Expedición Robinson o a los de las
películas como naufrago o la laguna azul. Pensaba estar
varios días allí por lo barato que me salía. Yo igual muy
amante de tanta naturaleza no soy: había muchas iguanas y
cangrejos por todos lados. Hasta en el baño. Era normal
ducharse con agua fría mientras una iguana vigilaba en lo
alto. (los baños no tenían techo, solo en lo bien alto había
un techo de paja que cubría todo, y por eso las iguanas
corrían libres por las paredes). Decidí ir a la tarde hacia
el pueblo de Tulúm que estaba a una hora caminando. pregunte
como ir al pueblo y un mexicano me dijo que siga siempre
derecho. Así hice y camine, camine y camine. Cuando ya hizo
mas de una hora y media de caminar y los hostels y campings
nunca se terminaban y encima ya casi no había gente me
encontré a una mujer y le pregunte, me dijo que me había
equivocado, que no era para ese lado. Me quise matar. ahí me
acorde de que en México hay que preguntar a varias personas
la misma pregunta para estar seguro. Como se hizo de noche y
tenía los pies reventados preferí dejarlo para el otro día.
Fui a internet a un hostel: me salio USS 1,50 solo por media
hora (en el hostel Copal. Resulta que para ir al pueblo
debía haber doblado en una ruta que se habría a la derecha y
que iba en dirección contraria al pueblo, pero que luego
volvía a doblar. En el mapa no estaba así, por eso no la
encontraba. Volví caminando solo por la ruta durante una
hora en la oscuridad, solo iluminaba el camino la luna llena
(con arbustos en los costados de mas de tres metros que no
dejaban ver nada). pasaba un auto de vez en cuando. Llegue,
comí y me dormí enseguida. Fue hermoso irse a dormir otra
vez escuchando el sonido del mar como en Zipolite. Al otro
día estuve un montanazo de horas dentro del mar calmo de
Tulúm. Desde ahí se podía ver a lo lejos la fachada de las
ruinas mayas de Tulúm. Luego del mediodía los yanquis se
ofrecieron en llevarnos hasta el pueblo en su auto. Tenía
mucha hambre y como no tenía ganas de volver al pueblo
caminando compre comida para varios días. Me gaste diez
dólares pero compre muchas cosas: mas de medio kilo de jamos
y queso, dos kilos de pan, 3 kilos de galletitas dulces, 1
Kg. de galletitas saladas, 3 litros de agua, helado, frutas,
etc. encima fui a internet media hora. Gaste mucho en
internet, pero me ayudaba para seguir consiguiendo
información de los lugares donde iba a estar. Comí como
nunca, en diez minutos me baje casi todos los sándwiches de
jamón y queso. luego volvimos a la playa. El checo no paraba
de comerse cocos de las palmeras. No había nada que hacer, a
veces cansaba no hacer nada. es raro estar en un lugar con
tanta paz y tan hermoso. Es totalmente diferente a Cancún.
Al otro día, domingo, quisimos ir a las ruinas mayas que
supuestamente la entrada era gratis los domingos. Caminamos
hasta allá, pero no fue así: había que garpar 4 dólares para
entrar (era gratis hasta el año pasado, ahora hay q pagar
todos los días). Mientras regresábamos al hostel se largo
una tormenta grandísima. Una típica tormenta caribeña. Yo
pensaba que se nos venia un huracán. me empape corriendo
durante veinte minutos debajo de ese diluvio. volvimos.
todos estaban refugiados debajo del techo de paja del bar
del hostel. La carpa casi se había volado. Cuando paro un
poquito decidí guardarme todas las cosas e irme porque la
tormenta pintaba para varios días y no daba quedarse así. Me
despedí del checo y bajo una llovizna constante me fui para
la ruta, hacia la parada del bus de MayaB que pasa cada una
hora y va para Cancún. Cuando llegue no espere mucho, vino a
los diez minutos. Me salio USS 4,80 hasta Cancún y el viaje
duraba dos horas (es hacia el norte).
DÍAS 13, 14,
15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23 y 24: 10 días y medio en
el Miami mexicano
La lluvia me hecho de Tulúm, pero al final me vino bien.
Llegue al centro de Cancún, cerca de la terminal de ómnibus.
Buscaba un locutorio para poder hablar, pero esa palabra no
existe allá: se llaman casetas telefónicas. Llame a una
amiga de un contacto q tenia vía internet en buenos aires
que vivía ahí en Cancún. Una mujer llamada Karina de unos 33
anos que era profesora. La ubique y se ofreció hospedarme
unos días en la casa gratis. me vino a buscar en su 4 x 4
japonesa. Yo nunca me hubiera imaginado que iba hacia una
mansión tipo la de volver al futuro 2 (en el 2015). Tenía
una habitación con cama doble para mi solo con baño
incluido. Me llevo a comer tacos mexicanos (riquísimos) y
tome muuucha cerveza Sol. También dentro del shopping plaza
las Américas me llevo al cine: fuimos a ver The Hours con
Nicole Kidman. El cine no tenía butacas: eran sillones!! Yo
no lo podía creer. Luego me llevo a dar una vuelta por la
zona hotelera: no podía creer estar allí de nuevo luego de
dos anos y 15 días. los ojos no me alcanzaban para volver a
ver todo. Estaba todo igual: el Walmart, el hotel dos
playas, la laguna Nichupté, los Oxxo, Dady'o, etc. Fuimos al
shopping la isla casi en el medio de la zona hotelera (al
sur) donde estaba el boliche que mas nos gusto a mi amigo y
a mi en el 2001: Maaxo pero que ahí me entere que estaba
cerrado y que lo abrirían en el 2004. Fuimos a tomar un café
enfrente de unas aguas danzantes con música y luces de
colores.
Yo en Playa Tortugas (acá
saqué fotos con cámara descartable que compre en el Walmart
por U$S 5)
Fue increíble pasar de la naturaleza total de Tulúm a este
Miami mexicano civilizado. Al otro día muy temprano me fui
caminando desde el centro hasta la zona hotelera (mas de 12
kilómetros). Pase por todos los lugares donde había ido con
mi amigo y todo parecía igual que en aquel entonces, pero
con algunos cambios. y estaba solo. Pensé que iba a
encontrar a algún argentino, pero no. ni uno. Los colectivos
locales (también llamados peseros) salían USS 0,70 y tardan
veinte minutos entre la zona hotelera y el Downtown. Esa
noche fui a tomar cerveza a la misma playa donde íbamos con
mi amigo. La noche estrellada, la luna casi llena, de lejos
las lucecitas de Isla mujeres, el embarcadero con los
catamaranes que cruzan hacia la isla... Antes todo eso
estaba lleno de argentinos, repleto. Ahora eran yanquis, y
más yanquis. Al principio cuesta ubicarse en el Downtown,
las calles se parecen, las cuadras son redondeadas, muchas
curvas, etc. no están numeradas las calles.
Luego de estar dos noches en esta casa de lujo, le llegaron
parientes desde el DF y me tuve que ir de ahí. (era fin de
semana largo para los mexicanos). Me mando a lo de un amigo
que no tenía la misma posición económica. Solo tenia un
sillón duro para dormir, donde era bastante invadido por
hormigas coloradas. Como no quería pasarla mal, decidí que
en vez de estar diez días mas así sufriendo, me iba a pagar
cinco días en el hostel México de Hostelling International
que me salía USS 40 x 5 noches con desayuno incluido. Fue
una muy buena decisión. El hostel estaba lleno de mochileros
yanquis y europeos. Esto me sirvió para repasar mi ingles,
ya hacían dos semanas que hablaba ingles todo el día (solo
hablaba español con la que atendía el hostel o con los
dueños de locales). Me toco la habitación del segundo piso
al lado de la cocina compartiendo con otros 16 mochileros.
Lo mejor fue reencontrarme con las duchas de agua caliente.
También podía usar la cocina, la heladera, el freezer, etc.
encima tenia uso ilimitado de internet entre las 10 y las 22
hs. la gente era muy copada. Había un alemán, un francés, un
par de Canadá, yanquis, etc. Pero el chabón mas copado fue
uno que llego un día después de mi llamado Lars que era de
Ámsterdam, Holanda. Hablaba poco castellano pero podíamos
hablar ingles lo mas bien, le entendía todo. El resto de las
cosas que hice en Cancún las hice con el. Salimos varias
veces, íbamos a la playa a la mañana. Íbamos a comer hot
dogs al minimercado Oxxo (2 panchos con gaseosa por dos
dólares. Dos años atrás estaba 1,60). También fui a tomar
unas beer al Fat Tuesday en Playa Tortugas, pero estaba
repleto de yanquis. A los europeos no les caen bien los
yanquis. bueh, a casi nadie le caen bien los yanquis. El
anteúltimo día descubrí una cámara descartable bastante
barata (USS 6), la compre y pude sacar algunas fotitos. Me
toco estar el día que empezó otra vez la guerra en el Golfo.
Todos los turistas y mexicanos estaban re paranoicos: se
podía ver la CNN en vivo en todos los shoppings de Cancún.
Era raro estar ahí en esos momentos, igual ya se veía venir.
Y ahí estábamos muy cerca de bushlandia, y encima yo sabia
que a la vuelta debía pasar por Washington. Con el correr de
los días y del triunfalismo la paranoia disminuyo. Fui a
comprar mi pasaje de vuelta a la capital de México al ADO de
Cancún (terminal de ómnibus). Me salio USS 75,60 e iba a
durar 24 horas con muchas paradas, a pesar de que era de
primera clase. Después había otro más caro, pero la única
diferencia era que daban gaseosas para tomar. Compre ese
pasaje y un montón de cosas para comer y tomar en el Walmart.
Mi ultimo día en Cancún me levante temprano y fui a la zona
hotelera a sacar varias fotos y a hacer la ultima recorrida.
En el Hard rock café me encontré con un argentino: Leonel,
de mi edad. Lo reconocí porque tenía tatuada la bandera
argentina en su brazo.
Mas tarde fui a Playa Tortugas y allí fue donde me despedí
del mar azul. Me preguntaba si algún día lo volvería a ver
en vivo y en directo. Se me paso el tiempo volando y
faltaban solo veinte minutos para que salga mi micro. Me
tome un pesero que iba hacia el centro, pero tenia mal el
cartel y me llevo al Walmart (para el otro lado) y tuve que
caminar diez cuadras hasta el hostel para ir a buscar mis
cosas. Corrí las cuatro cuadras hasta TAPO y llegue justo a
las 18 hs. Tardo un poco el micro en salir. Iban menos de
diez personas, así que me fui a los últimos asientos y me
quede allí y viaje bien cómodo. En el atardecer vi las
últimas imágenes de la zona hotelera y la laguna Nichupté.
Pasamos por playa del carmen. Comí y dormí un montón. Hizo
varias paradas en pueblitos que ni el nombre supe. (20
minutos cada parada). Al otro día hizo una parada larga, de
una hora, en Villa Hermosa. Muchísimas horas después paso
por Puebla y por al lado de un volcán gigante llamado
Popocatepetl de mas de 5000 metros de altura. Luego hacia el
atardecer íbamos llegando a la capital (DF). El viaje era
fue tan largo como ir de buenos aires a Bariloche, con la
diferencia de que en este se hicieron muchas paradas de
mucha duración. Llegamos a TAPO. Nunca había visto tantos
micros juntos, eran cientos. Había dado la vuelta a México
en 26 días y 300 dólares.

Foto que saqué desde el avión,
despegando del DF
Tome el subte en la línea rosa con rumbo a Chapultepec. No
podía creer que estaba ahí de nuevo. Fui a buscar mis otras
pertenencias a lo de mi amigo Darío. Esa noche como no me
podía quedar con el decidí pagar un hostel: eran los últimos
diez dólares que me quedaban. Fui al hostel Home, en colonia
condesa, en la calle tabasco porque supuestamente salía
siete dólares, pero me terminaron cobrando diez dólares, por
lo que me quede sin un centavo. El hostel no era muy bueno,
si ahora podría elegir iría al hostel Moneda en el zócalo,
que salía lo mismo, pero estaba en el centro. Me dieron una
cama sin sabanas ni almohada y la única ducha era fría. no
lo recomiendo. Mas tarde me encontré con Michelle, un
contacto q conocí por internet, y a su hermana. Me invitaron
a tomar café en el Samborns. (en barranca del muerto, al sur
de la ciudad). Me tuve que volver temprano al hostel porque
a la medianoche cierra la puerta, y después no se puede
entrar. Nunca había escuchado de un hostel que cerrara.
DÍAS 25 y 26:
La vuelta al 3 a 1
Me quede dormido, por lo que me duche y salí corriendo al
aeropuerto en el subte. Quería darme una última vuelta por
el zócalo, pero ya no llegaba. El viaje en subte hasta el
aeropuerto fue largo y tuve que hacer una combinación a la
línea amarilla, hasta el aeropuerto.
Ahora si que pesaba todo lo que llevaba. El aeropuerto es
larguísimo y no encontraba más el salón de salidas
internacionales. Luego de mucho caminar encontré los
mostradores de United. Allí hice los trámites, tuve que
decir que me volvía antes por la guerra, sino tenia que
pagar otra multa. Igual tuve que pagar la multa por pasar
sin visa por los estados unidos que salía 50 dólares, pero
les dije que solo me quedaban 40. Al principio no querían
dejarme ir, pero al final me dejaron. De ahí corrí a
inmigraciones donde lo único que les llamo la atención era
una botella que me traía con agua de mar de Cancún, pero me
dejaron pasarla. De ahí me recomendaron ir corriendo hacia
la puerta (gate) por donde salía mi avión. Corrí y corrí, me
hizo acordar otra vez a la película mi pobre angelito (alone
in home) cuando corrían en el aeropuerto. Llegue, pero igual
faltaban unos minutos. Hice mi ultima compra: un dólar en
monedas por unos M&M. Otra vez preso, ya sin mi pasaporte,
subí al avión. al rato despego. El avión era igual al que
había llegado a México, sin monitores individuales.
Sirvieron un pequeño almuerzo. Pude ver bastante claramente
el golfo de México, y esa si fue la última vez que mí el mar
azul hasta llegar a la costa sur de estados unidos, luego
fueron todas nubes hasta llegar a Washington. En Washington
también tenía que esperar muchas horas hasta mi otro avión.
Una mujer me llevo a hacer los trámites y luego me mando con
un policía negro que me llevo -sentado en carrito- hasta una
sala de espera. Allí vi un par de películas y un policía
negro y gordo (q si uno lo ve en la calle da miedo) me trato
re bien y me compro dos veces Pepsi y papas fritas. Hacia
mucho frío y anochecía. No podía creer estar tan cerca de la
casa blanca y yo sin poder salir. Igual era imposible
estando allí no imaginarse a hussein apretando el botón y
booom. jeje. Igual el aeropuerto esta bastante alejado de la
zona del centro, ni siquiera desde el avión se podía divisar
algo del centro. A las nueve de la noche salía mi avión. Ya
en el Gate por donde iba a salir me encontré con un montón
de argentinos. Era rarísimo volver a escuchar el acento de
uno luego de haber hablado tanto ingles. El vuelo era
directo a Buenos Aires. Despego un poco después de las
nueve. Por quinta vez me toco el asiento de al lado vacío, y
estuve en la ventana del lado izquierdo del avión. Vi las
últimas luces de las ciudades de estados unidos. Luego Cuba
y Jamaica otra vez. Horas después vi un poquito de Brasil.
Como todos dormí bastante. A pesar de las nubes vi bastante
bien la zona de Salta y santiago del estero. Luego hubo
nubes y más nubes hasta buenos aires, igual que mi anterior
vuelta. Llegue a Ezeiza y lloviznaba y estaba bastante
fresco. Salí enseguida del aeropuerto, no me revisaron nada
y mi equipaje apareció al toque.
Colectivo 86 (autobús) que une
el aeropuerto de Ezeiza con Buenos Aires
Seguro que me olvido de contar muchas cosas en este pequeño
relato.
Me preguntaba si alguna vez podría volver a comprarme un
pasaje y volver a viajar al exterior teniendo un dólar tan
alto. Y bueh, la reconstrucción del país implica estar preso
en el sin poder salir. Ni a Brasil, porque hasta ellos
tienen las tarifas en USS. Igual todavía tengo la esperanza
de poder viajar. Me queda mucho todavía: Europa, Australia,
el sur de la Patagonia, Cuyo, el noroeste, cataratas, Machu
Pichu, Egipto, etc...
Damián -
Marzo 2003
Agradezco y saludo a:
Karina Negrete, Michelle Trejo (y a la hermana Paola),
Jessica Zapata, Ricky Chew, Lars Dalderop, Jaromir Bret,
Guillermo Colin, Tania (del hostel en Cancún), Marianela
Morón, Darío Goldberg (y Mariana), Leonel Yananqui, Pablito
Macedo, Nicolás Anguita (Marcopolo), Alexia (de Asatej
sucursal H.Yrigoyen), Federico (Asatej barrio norte),
Graciela, Leticia y Ezequiel (haedo) y a Valentina (de
United Airlines).
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