DE MOCHILERO EN LONDRES, 3 MESES EN EUROPA CON € 1200
(parte 2)
Lunes 6 de Agosto de 2007.
03:38 PM. Había llegado el día. Cuatro meses
planeándolo, pero toda una vida soñándolo. El avión de
Tam empezó a
carretear en la pista
del
Aeropuerto de Ezeiza. Salía apenas con ocho minutos
de atraso. Al igual que las otras dos veces que despegué
de allí, en el 2001 y
2003,
el cielo estaba nublado. Viajaba del lado izquierdo en
ventanilla, y sin nadie en el asiento de al lado. Volaba
con destino a Londres, con escala previa en San Pablo,
Brasil.
Antes de ir al aeropuerto, al igual que en mi anterior
viaje, hice todo a las corridas... había ido a comprar
los euros y las libras cuatro horas antes de que salga
el avión, a una casa llamada
Giovinazzo en Sarmiento y San Martín, en Capital
Federal. Compré 800
euros y 250
libras. De allí me fui a despedir de mi familia, y
me tuve que tomar un
remise al aeropuerto, porque ya no llegaba para
hacerlo en
colectivo (bus) como lo tenía planeado.
La sensación de llegar a Ezeiza con la mochila sabiendo
que uno se va es indescriptible, tenía una sonrisa de
oreja a oreja. El primer trámite fue ir a despachar la
mochila. La despacharon rapidísimo y seguido a eso pagué
los U$S 18 de impuestos en otra ventanilla. Siempre
conviene ya tenerlos en dólares, es más fácil con el
cambio y se hace más rápido el trámite. Luego fui a
declarar mi
notebook Olivetti -recién comprada- y una cámara de
fotos Nikon. Este era mi primer viaje de mochilero con
cámara de fotos digital. La exprimí de tanto sacar
fotos. Y la notebook fue una excelente compra porque me
sirvió muchísimo durante todo el viaje y me ahorré
muchísimos euros en Internet. Para poder ahorrar en
serio hace falta Internet si o sí durante todo el viaje,
ya que así se encuentras ofertas que de otro modo,
comprando en persona, no se conseguirían. La notebook,
al igual que la cámara, las llevaba conmigo en un bolso
de mano, y el dinero lo tenía en un cinturón con
bolsillos interno, pegado al cuerpo, con el pasaporte.
(continúa más abajo...)
Video
Agosto 2007. Imágenes y sonidos de Londres. (si el video
se traba ponerlo en pausa y esperar que descargue por
completo)
Fotos
Galería con fotografías que tomé en Londres. 493 fotos.
Luego de hacer los trámites me quedo mucho tiempo libre,
faltaba una hora y cuarenta minutos para que salga el
avión. Así que empecé a dar vueltas y sacar algunas
fotos. Subí y me dirigí a hacia migraciones. Pasé
enseguida y pasee un poco por los freeshop. Intenté
conectarme a Internet por wifi, pero la única señal era
de Arnet, y era paga... y muy cara, así que desistí de
la idea de conectarme. Con tanta espera al menos tendría
que haber wifi gratuita... pero luego descubrí que esto
se repetía en casi todos los aeropuertos en los que
estuve.
Llegó la hora y fui a embarcar a la puerta de Tam.
Obviamente primero subieron los de primera clase, y
después el resto. Últimos pasos pisando suelo argentino.
Me dirigía por la manga hacia el avión y estaba feliz.
Como siempre hago por costumbre le di una palmadita a la
cubierta del avión mientras entraba por la puerta y di
con el pie derecho mi primer paso en el gigante de
metal.
Y empezó lo clásico... no podía avanzar porque todos se
estaban acomodando... no se por qué la gente viaja con
tantas cosas a bordo... pero bueno, mientras esperaba
recibía los agradables saludos de las azafatas
brasileras con sus sonrisas infinitas y perfectamente
presentadas con sus uniformes de color rojo y blanco.
Logré acomodarme en mi asiento, yo había pedido ventana.
Estaba cerca del ala pero por suerte no me tapaba la
vista. Faltaban aun veinte interminables minutos para el
despegue. Por suerte nadie se sentó a mi lado. Lamentaba
no haberme comprado un mp3... todavía no estaba
encendido el sistema de música del avión, así que no
quedaba otra que tener paciencia... Al rato empezó la
peor parte... las azafatas explicando todas las
desgracias que pueden llegar a ocurrir en el avión con
las mascarillas, los salvavidas, etc etc... no se cómo
algunas no salen corriendo y gritando al escuchar eso...
por suerte no duró mucho y llegó el momento del
despegue.
Me había olvidado un poco cómo era el asunto de
despegar... habían pasado cuatro años de mi anterior
viaje al extranjero... el avión es llevado por la pista,
hasta que empieza a andar sólo, da unas vueltas y se
ubica en la pista principal. Allí toma potencia y
empieza a ir cada vez más rápido. Estando adentro la
verdad que no se siente a la velocidad en que despega...
Todos quietos y en silencio. Algunos hojean las revistas
de Tam. 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1... cerré los ojos
unos segundos, pensé en mi familia. Despegó. Ezeiza se
hace chiquito. Todavía el avión está inclinado pero no
se siento tampoco eso estando allí. Gira hacia la
derecha y empieza a estabilizarse mientras sigue
subiendo. Las casas se hacen cada vez más chicas. Sube
al nivel de las nubes, y ya no se ve más nada. Listo,
todos empiezan a hablar sin parar, se levantan, van de
acá para allá... se escucha un bebé llorar... lo normal.
Por supuesto la mayoría eran brasileros, luego me enteré
que de ese vuelo yo era el único que hacía conexión a
Londres.
Increíblemente y por suerte a las 5 de la tarde
sirvieron... almuerzo o cena? no se que vendría a ser...
pero me comí todo, tenía mucha hambre. Nos dieron carne,
con puré de papas, y algunas cosas más como zuko de
laranja (jugo de naranjas). Los días anteriores al viaje
había estado muy nervioso, casi sin dormir. Había
trabajado hasta la noche anterior, y renuncié a mi
trabajo esa misma mañana del vuelo (era encargado del
Business Center del Hotel Panamericano). Había trabajado
ahí un año y me sirvió para ahorrar dinero para este
viaje, pero no me quedaba otra que renunciar, ya que yo
tenía planeado irme a Europa como mínimo tres meses.
Dos horas y pico después estábamos llegando a Sao Paulo
(San Pablo). Era cierto que es gigante como Buenos
Aires, miles y miles de edificios altos por todos lados.
Todos los techos de las casas eran colorados. Sumado a
un atardecer perfecto, era un paisaje sumamente
disfrutable.
Aterrizamos. Al hacerlo fue imposible no recordar que
hace unas semanas atrás en esa misma ciudad, pero en el
aeropuerto de cabotaje, habían muerto muchísimas
personas por un avión que no logró frenar y se estrelló
contra los tanques de combustible. Pero bueno, volar es
así, es azar puro, y aun así sigue siendo mucho más
seguro que cualquier otro medio de transporte. Lo malo
es que hay menos probabilidades de supervivencia en un
accidente aéreo. Pero bueno, desgracias ocurren en todos
lados, así que traté de no pensar en eso. Volví a pisar
Brasil seis años después de mi anterior escala en Río de
Janeiro. El aeropuerto era enorme, todo decorado con
azulejos verde esmeralda. Me revisaron de nuevo los
policías, y luego fui a hacer el trámite para que me den
el nuevo ticket con el asiento. Tenía cinco horas de
espera por delante.
De nuevo intenté captar internet wireless pero no,
tampoco había... sólo una pero era paga. Intenté
enchufar la notebook pero me di cuenta que los enchufes
eran distintos. Me puse a caminar... me propuse no
comprar nada de nada... había bombones Garoto y
camisetas de Brasil por todos lados... Vi una publicidad
enorme de Visa... o de Mastercard, no me acuerdo bien,
en la que estaba el Obelisco de Buenos Aires... ahora si
me empezaba a sentir lejos de casa... y de golpe veo
algo demasiado familiar: un local de Havanna (un negocio
donde venden alfajores argentinos)... me acerqué y vi
los precios: el doble que en Argentina... y me moría de
ganas de comer uno! al fin y al cabo iba a estar 3 meses
sin dulce de leche...
Entable conversación con la chica que atendía el local y
su compañero, ambos brasileros, que nunca había ido a
Argentina. Híper simpáticos ambos, así que me quedé allí
las siguientes cuatro horas. Los chicos amablemente me
regalaron alfajores jeje. Pero me empezó a dar sed, y
ahí no tenían nada, así que fui al local de al lado y
compre una botella de agua mineral a 3 Reales ($ 6
argentinos)... de casualidad tenía monedas de dólar, así
que la compré con eso... me pareció demasiado cara, ya
que la misma en Buenos Aires se consigue a menos de la
mitad de ese precio. Eso me hizo acordar a lo que se me
venía. Ya estaba resignado que iba a estar 3 meses en
Europa tomando agua de la canilla (grifo) y comiendo
fideos baratos, ya que todos me decía que los precios
eran altísimos. El tiempo revirtió esos pensamientos por
suerte.
Llegó la hora del despegue, me despedí de mis nuevos
amigos y me dirigí a la puerta de embarque y... Dios, el
avión era enorme! jaja... muchísimo más grande que el
anterior. ¿Eso iba a volar sobre el Atlántico tantas
horas?... Sí, así fue. Subí, me tocó ventanilla del lado
derecho, también cerca del ala. Ya era de noche. Despegó
a la hora señalada: treinta minutos pasada la
medianoche. Ya era 7 de Agosto de 2007.
Sirvieron rapidísimo la cena. Esta vez elegí pastas.
Luego intenté dormir, pero solo lo lograba de a ratos,
estaba muy ansioso por llegar a Londres. por las
ventanillas no se veía nada, absolutamente todo negro.
Faltaban aun muchas horas. Eran once horas de vuelo
entre San Pablo y Londres.
De día empezó a hacer mucho calor en el avión. Eso no me
gustaba, nunca había tenido calor estando en un avión,
al contrario. Y demasiados gritos, la gente no paraba de
hablar. El vuelo se me estaba haciendo demasiado largo.
Dieron el desayuno. Ya quedaban sólo cinco horas. Cinco
interminables horas. De pronto por fin se abrieron las
nubes y logré ver el océano Atlántico con su azul
majestuoso. Que palabra rara acabo de usar... me hizo
acordar a Johny Tolengo jajajaj. De ahí en más seguí
mirando todo el tiempo por la ventana, escuchando
música, y viendo como avanzaba el viaje en el mini
televisor, con el mapa que iba diciendo por donde
íbamos. Pero no veía tierra. Me lo imaginaba a Cristóbal
Colón ahí abajo también esperando ver tierra, pero yendo
para el otro lado. El mapa decía que estábamos muy cerca
de África. Y sí, de golpe empecé a observar islas y
otros montículos de tierra. Luego vi la costa africana,
era la primera vez que veía ese continente. Pasamos por
encima de las islas Azores, pero no las vi bien ya que
de nuevo las nubes empezaron a tapar todo. El mapa del
televisor decía que nos estábamos acercando al
continente europeo.
Y sí, por fin había llegado a Europa oficialmente. Se
abrieron las nubes y pude ver muy claramente la costa de
Portugal. No tenía en mis planes ir allí, pero viendo
todo desde arriba me habían dado ganas. Cada vez estaba
más ansioso, no veía la hora de llegar. Faltaba cada vez
menos.
De golpe abajo se veia solo tierra, supongo que era el
norte de España y sur de Francia. Aparece el legendario
Canal de la Mancha. Al rato hacia lo lejos logro divisar
tierra de nuevo. Estaba llegando a la isla del Reino
Unido de la Gran Bretaña. Tenía muchísimas nubes encima,
pero muchísimas. Y todas concentradas allí. Yo pensaba
que me iba a tocar mal tiempo. Flasheaba que había
niebla.
11:21 AM en Argentina, 03:21 PM en Londres marcaba el
televisor mapa. Apenas faltaban 10 minutos para el
aterrizaje. Londres. Allí me esperaba un gran amigo:
Gustavo. Es argentino pero vive allí desde el 2003. Me
imaginaba a Londres una ciudad vieja, con un clima
espantoso, con mucha gente mayor, de trajes oscuros. Me
la imaginaba oscura a la ciudad, sin vida. Vaya si me
equivoqué...
Cada vez más bajo, ya los autos se veían muy cerca.
Sobrevolamos el río Támesis. A lo lejos me pareció ver
la rueda del milenio y la abadía del Westminster.
Cinturones abrochados. Llegó el momento. 03:38 PM.
Aterrizamos en el aeropuerto de Heathrow.
Pasaron casi veinte minutos hasta que nos dejaron salir
del avión. Tomé mi bolso y por fin estaba saliendo.
Tenía sueño, pero no me importaba nada. Mientras
salíamos las azafatas y los pilotos nos saludaban. 03:57
PM del día Martes 7 de Agosto de 2007 pisé suelo
londinense y europeo por primera vez en mi vida. Feliz
es poco.
Y ahora llegaba el momento tan temido: pasar
migraciones. Era mi gran miedo. Se decía que no dejaban
pasar así nomás y que a muchos los devolvían al país de
origen, que había que demostrar 30 euros por día de
estadía, carta de invitación, pasaje de vuelta, etc. Yo
llevaba los 800 euros, 250 libras, tarjeta de crédito
Visa (con un límite muy bajo), seguro de viaje Assist
Card (pero sólo duraba un mes), y mi pasaje de vuelta
estaba decía que me volvía al mes (luego lo iba a
cambiar, ya que era abierto y sin penalidades, en
teoría). También tenía los datos de mi amigo que me iba
a hospedar, su dirección, su trabajo, etc. Él me
recomendó decir que era ciudadano italiano, que lo iban
a tomar mejor, lo cual era cierto porque tiene doble
ciudadanía, pero es argentino. Días antes de viajar me
había anotado posibles preguntas y respuestas y pensaba
ensayarlas. Pero al final no lo hice, decidí ser
espontáneo.
Esperé un buen rato en la fila. Como estaba muy nervioso
y también aburrido me puse a sacar fotos. Saqué dos pero
de pronto veo un cartel que decía que estaba prohibido
sacar pictures. Bueno si ven la foto, aunque esta un
poco fuera de foco, pueden observar que hay varios
mostradores donde los agentes de migraciones deciden si
uno entra al país o no, y detrás de ellos hay una
oficina con un vidrio gesell espejado, donde observan a
todos, y a veces aunque te dejen pasar los agentes,
ellos pueden retenerte y hacerte más preguntas. En otro
sector estaban las personas a las que no habían dejado
ingresar. Eran muchas. En la fila había gente de todas
las razas, sobre todo muchos hindúes, también asiáticos
y norteamericanos. Argentinos ninguno excepto yo (léase
"sho" D:). Había varios agentes en los mostradores: una
rubia bien inglesa, blanquísima, muy simpática. La gente
pasaba rapidísimo por su mostrador. Al lado un hombre
mayor con cara de vinagre. Daba miedo. Ése me tocó. Puse
mi mejor cara de turista, casi sonriendo, mirando para
todos lados. Le dije "good afternoon" (buenas tardes).
Ni me miraba, sólo miraba mi pasaporte. Me preguntó si
era nuevo y le dije que sí, que lo había sacado hace un
mes atrás, pero que tenía uno anterior. En el escritorio
apoyé la cámara de fotos, el pasaje y el Assist Card
bien visibles para que no le quepan dudas de que era
turista y esos eran mis fines. me preguntó si estaba de
vacaciones, por cuánto tiempo pensaba quedarme. Yo le
respondía lo más natural posible, se inglés, pero no soy
tan bueno hablándolo. Le dije que me iba a quedar en lo
de un amigo que era italiano, le dije donde estudiaba y
donde trabajaba, y le mostré un papel con su dirección.
Volvió a leer el pasaje aéreo. Tardaba mucho en leer
todo, así que me puse más nervioso aun. Me transpiraban
las manos. Hacía mucho calor. Y de golpe un plaaaf me
hizo saltar. Estampó con todo el sello de visado contra
el pasaporte. Me devolvió todo y dijo "next please"
(siguiente por favor). Le dije thank you (gracias), y
sin guardar nada ni acomodarme bien las cosas que había
mostrado empecé a caminar rápido, estaba contentísimo.
Recuperé mi respiración y latidos normales mientras
avanzaba. Quería reencontrarme ya con mi mochila. Pasé
la aduana lo más bien, me hacían sacar la notebook
afuera del bolso siempre. luego fui a las cintas
giratorias donde se recoge el equipaje. Por suerte
enseguida apareció mi mochilota verde y negra rodeada de
valijas carísimas jaja. Me la puse, me acomodé bien
todo, y ya estaba listo. Ahora a buscar dónde quedaba el
underground (metro o subte).
El momento de salir al meeting point siempre es
gracioso. Decenas de personas con carteles esperando
pasajeros, taxistas ofreciéndote llevar, promotoras
queriendo venderte cosas, etc. había demasiada gente y
no veía ningún cartel que dijera metro. Caminé un poco
más y ahí lo vi, era hacia la derecha y no hacia la
izquierda hacia donde debía ir. Bajé por una escalera
mecánica, caminé por un pasillo largo y ahí estaba el
cartel: underground, negro y amarillo. Todo era
perfecto, limpísimo y moderno. Lo extraño es que no
había nadie. ¿Sería porque era la hora del té? Ja.
Caminé a la ventana de venta de pasajes. Me atendió un
hombre de raza negra mientras hablaba por teléfono. "Yes
sir" me dijo. Compré un pase se una semana de la tarjeta
prepaga Oyster Card, la cual vale £ 23,20 más £ 1,80 de
seña por la tarjeta, que te lo devuelven cuando devolvés
(devuelves) la tarjeta en buenas condiciones. me servía
desde el 7 hasta el 13 de Agosto inclusive, y me servía
para viajar libremente la cantidad de veces que quisiese
tanto en subte (metro), tren o colectivo (buses), solo
pasándola por el lector magnético, dentro de las zonas
1, 2 y 3 de Londres. Aproximadamente las £ 23 pounds
(libras esterlinas) equivalen a 40 dólares o 120 pesos
argentinos. Sí argentinos leyeron bien, en Londres pagás
$ 17 pesos por día y viajas las veces que quieras, por
todos lados. En Argentina con 17 pesos no te podés
comprar ni un combo en Mc Donalds.
En síntesis: Pase ilimitado en metro, tren y bus: £ 3,30
ó U$S 6 ó $AR 17 por día de 24 hs. El metro funciona
todo el día hasta la medianoche.
Tarjeta Oyster Card
Yo me encontraba en la Terminal 4 de Heathrow. No había
casi nadie esperando el metro. Me parecía raro eso.
Llegó enseguida. El techo era un poco más bajo que los
de Buenos Aires, y no eran cuadrados sino con forma de
tubo, con techo redondeado. Lo que no sabía en ese
momento era que el viaje era muy corto, porque el
recorrido era sólo hasta la Terminal 1, 2 y 3. me bajé y
del otro lado ya estaba por salir el otro que sí iba
hacia el centro.
Corrí y logré subirme. Era la línea azul en el mapa, la
Piccadilly line. Me senté y me puse la mochila al lado.
Un inglés me la agarra y me la pone en un costado, lo
cual no me gustó para nada... pero es que no se podía
llevar la mochila en el asiento. Había un cartel que
decía que las valijas debían ponerse en un lugar al lado
de la puerta. El vagón estaba lleno de diarios gratuitos
tirados. Regalan mucho ese tipo de diarios en Londres, y
la gente los lee y los deja ahí, pero con el viento se
van volando. Arrancó. Last train to London.
El viaje al centro de Londres dura bastante, son muchas
estaciones (más de 15), Eran las 04:34 PM. Había quedado
en encontrarme con mi amigo a las 04:30 así que ya
estaba llegando tarde. El metro va bajo tierra pero
varias veces sale al exterior. Cuando llegué a la
estación Green Park me bajé e hice combinación con la
línea gris: Jubilee line. Obervaba a las personas. Me
acordaba del atentado en el metro de Londres dos años
antes. Creo que no les gusta mucho ver a alguien con una
mochila enorme... pero en la línea azul es normal,
porque va al aeropuerto, pero en las otras no. Y es
incómodo porque viaja muchísima gente. Me iba fijando en
un mapita chiquito por donde estaba yendo. Estaba debajo
del Big Ben y al rato debajo del Támesis. Y por fin
llegué a la estación Canary Wharf. En el andén
(plataforma) de la estación se abren puertas automáticas
en el momento en el que el metro se detiene, y en
alineación con las puertas de las formaciones. Me sentía
en el año 2050. Estaba en el futuro. me sentía muy raro
y perdido. la estación de Canary Wharf es gigantesca.
Como no sabía bien hacia donde ir, hice lo que siempre
hago en estos casos: seguir a las masas de gente. Subí
unas escaleras mecánicas enormes, larguísimas, nunca
había subido unas tan largas. La regla principal al
subir estas escaleras es dejar el lado izquierdo de las
mismas para que los que estén apurados pasen por ahí,
incluso corriendo. Mientras subía el paisaje era digno
de la película Metrópolis, y entendí por qué mi amigo
Pablo me dijo que Londres era más espectacular que New
York: la estación tenia un techo transparente por el
cual se veían rascacielos enormes. Canary Wharf es la
zona empresarial y financiera más importante de Londres,
y de Europa. Para salir de la estación hay que volver a
pasar la Oyster por el lector magnético. Salí al
exterior: por fin estaba en Londres 100 % libre.
No era el Londres triste y oscuro que me imaginaba.
Calor, Sol, colores, todo lo contrario a lo que pensaba
antes. Era tarde, y no sabía bien donde estaba parado.
Intenté llamar por teléfono a mi amigo pero estos solo
aceptaban tarjetas telefónicas, y yo ni siquiera tenía
monedas ni cambio. Tampoco veía donde cambiar 100
libras... así que se me ocurrió ir directamente hacia el
hotel donde trabajaba mi amigo, muy cerca de allí. Como
soy bastante mandado pensaba que me dirigía bien por
donde iba, pero me estaba equivocando. Me acerqué aun
policía y por suerte me explicó cómo llegar. Tenía que
cruzar algunas calles y luego un puente.
Me preguntaba si Canary Wharf se copió de Puerto Madero
o al revés... creo que al revés. Todo era muy parecidos,
sobre todo los diques (docks).
Creo que yo era el primer mochilero en Canary Wharf.
Todo estaban impecables, con traje, las mujeres
perfectas desde los zapatos hasta el cabello, me sentía
que estaba adentro de una sitcom o serie de Sony o de
Fox. Muchos tomaban sol con el traje puesto. ni un
papelito en el piso, nada, todo perfecto, piso, paredes,
árboles, veredas, cordones, todo pensado para que dure
mucho evidentemente. Ya me iba acercando, cruce un
puente modernísimo, y llegué al hotel, el cual ya lo
había visto antes por fotos, así que lo reconocí
enseguida. La cara del bellboy cuando me abrió la puerta
del hotel... ¿un mochilero en un hotel 5 estrellas? se
preguntaría. Le pregunté al conserje por mi amigo, pero
me dijo que ya se había retirado. Muy amablemente se
ofreció a llamarlo por teléfono. Me atendió mi amigo y
respire aliviado, por fin una voz conocida, y volví a
hablar en español después de 24 horas hablando en
inglés. Me dijo que lo espere en el puente que había
cruzado hace un rato.
Magazine Canary Wharf, revista gratuita
06: 49 PM. Mientras esperaba saqué algunas fotos. Por
suerte mi amigo llegó enseguida, ya que estaba a sólo 4
cuadras de allí. Le di un gran abrazo. Nos dirigimos a
su casa en Tower Hamlets, pegado a Canary Wharf. Para ir
cruzamos una autopista por un puente elevado. La vista
de los rascacielos desde allí era impactante. Llegamos,
me acomodé y me pegué una ducha. Luego nos pusimos a
tomar mate (le había llevado unos cuantos kilos de yerba
mate de regalo). Se siente raro tomar mate estando tan
lejos.
En Londres estuve dos semanas en la primer parte del
viaje, y luego casi dos semanas a la vuelta, así que una
gran parte del viaje lo pasé en esta ciudad que me
fascinó por completo y espero poder volver algún día.
Tuve dos guías de lujo: mi amigo Gustavo y su amigo
Rafael, guatemalteco que trabaja y vive allí también.
Todos hemos compartido salidas, almuerzos y cenas, y
tragos que preparaba Chape, el roomate de Rafa...
lástima que uno de esos tragos fue a parar al teclado de
mi notebook en los últimos días del viaje en Octubre...
y el alcohol me lo arruinó, pero bueno, accidentes que
pasan en los viajes. También en Octubre se sumó Pato, un
amigo argentino que fue a realizar un viaje similar al
mío, pero arrancó después que yo.
En Londres es muy difícil reconocer londinenses, la
mayoría son extranjeros. La ciudad tiene un ritmo
impresionante, mis primeros días allí estuve mareado, la
red del metro es enorme. Prácticamente no hay forma de
recorrer la ciudad caminando, sólo en metro o subte, ya
que no existe ninguna avenida clara que uno pueda seguir
e ir a varios lados, las manzanas son redondeadas, es
muy fácil perderse al caminar. La mejor guía es el mapa
del metro e ir recorriéndola así.
Más abajo les dejo la lista de lugares interesantes que
se pueden conocer... pero son infinitos... y todo esto
sin contar lo que se puede hacer en las afueras de
Londres...
En Londres viví una experiencia muy rara para un
mochilero: pasar todo un día en un hotel 5 estrellas. Mi
amigo trabaja en uno, así que me consiguió para pasar un
día allí, con spa, pileta de natación, desayuno, etc
todo incluido. Estuvo muy bueno, una experiencia muy
distinta... al menos por un día había pasado del otro
lado del mostrador, ya que medio 2006 y medio 2007
trabajé en un 5 estrellas de Buenos Aires. Pero... para
un mochilero es aburrido, así que con un día fue
suficiente.
Si tuviese que elegir un lugar para recomendar es
difícil... porque hay muchos y bien distintos:
En primer lugar sería Camden, con su enorme mercado
donde puedes encontrar camperas de cuero usadas a £ 10;
o puedes degustar comidas de muchísimos países en stands
ubicados en un gran patio (empanadas argentinas a £ 1
c/u). Es recomendable ir allí al menos con £ 50 para
comprarte cosas, porque hay de todo, sobre todo cosas de
los '60 y '70... Camden lo conocí guiado por mi amigo
Rafa quien ama ese lugar. El día que fuimos comimos
comida alemana riquísima: un "Schupfnudeln" a £ 5, con
Bavarian sausage (salsa), sino sólo costaba £ 3.
Otro lugar sin duda es el pintoresco Portobello Road, en
Notting Hill, el barrio donde se filmó la famosa
película de Julia Roberts "Un lugar llamado Notting
Hill". Son como once o doce cuadras con muchísimos
puestos. Es recomendable ir los sábados a la mañana.
Para conocer el Londres más moderno hay que ir a Canary
Wharf. Se pone muy bueno cuando se termina el horario
laboral y todos los trabajadores van a tomar cerveza a
los pubs de la zona. Lo curioso es que mayormente toman
parados, no se sientan, sino que salen afuera y toman de
pie. Allí también se encuentra el edificio más alto de
Europa: el One Canada Square, construido por un
arquitecto argentino.
Los lugares turísticos clásicos: la torre del reloj en
Westminster, con su campana Big Ben. Me pasó que de
casualidad llegué a escucharla sonar, porque al otro día
entraba en reparación por varios meses. También hay que
ir al Tower Bridge, Buckingham Palace, Piccadilly Circus,
etc. La lista es enorme, la pueden ver más abajo.
El Museo Británico es el que más me interesó, la entrada
es gratuita; conviene ir con apuntes acerca de las cosas
que hay dentro.
Para salir a la noche hay de todo, la oferta es
infinita, pero lo curioso es que salen muy temprano, y
la gran mayoría se vuelve corriendo a sus casas a la
medianoche, que es cuando cierra el metro; ya que hacer
el mismo viaje en autobús es muy complicado y se tarda
más; aunque igual hay lugares que siguen abiertos hasta
tarde. Generalmente no cobran entrada y tomar es
bastante barato, por ejemplo cervezas a £ 1.
Luego de pasar dos semanas bajo un poco normal sol
radiante londinense, mis planes eran seguir hacia
Holanda. Compré por Internet una oferta de los autobuses
Eurolines UK para ir a Amsterdam por £ 14. Un precio
excelente. El viaje duraba 11 horas, vía el Canal de la
Mancha (Eurotunnel), aunque escuché que hay gente que
compró el mismo pasaje y cruzaron el canal en Ferry...
parece que es medio al azar eso.
Pero tuve mala suerte. Mi micro (autobús) salía a las 8
de la mañana... y yo había leído que había que estar una
hora antes, pero no le do mucha importancia... estaba
acostumbrado a que en Argentina podes subirte hasta dos
minutos antes de que salga... Así que llegué a Victoria
Couch Station mas o menos a las 7:20 de la mañana... vi
que había gente esperando sentada, así que supuse que
era como en Argentina... pero no. Como tenía tiempo y
había wifi gratis saqué la notebook y me puse a navegar.
Cuando se acerca la hora, me dirijo al autobús y no me
dejan subir. Me dice que tenía que hacer el check in
pero que ya no podía. Había perdido la oferta de £ 14.
Tuve que comprar otro pasaje, pero esta vez me salio £
32 lamentablemente, y esperé dos horas y media a que
saliera. El asunto de los autobuses en Londres, al menos
en Eurolines, es así: hay que estar exacto una hora
antes de la partida del mismo, y hacer el check in como
si fuese el aeropuerto. Se hace una fila, te piden
pasaporte y el ticket, y ahí te dan el boarding pass.
También se puede despachar la mochila, pero yo la lleve
conmigo. Luego de eso hay que esperar que sea la hora de
partida. Fue malo lo que me pasó, pero así aprendí, y
pude advertirle a otras personas que lo hicieron luego.
Me iba de Londres con mucho entusiasmo hacia Europa
continental, sabiendo que iba a volver allí dentro de
dos meses, ya que mi vuelo de regreso a Argentina salía
desde allí.
PRÓXIMA CIUDAD:
ÁMSTERDAM (muy pronto subo la info)
Para comprar ROPA económica y buena: Primark Stores:
54-56 High Road Kilburn, 200 mts estación Kilburn Park,
frente al banco Santander Abbey.
(entre otras cosas compré un pantalón deportivo por £
2,50; remeras (playeras, camisas) por £ 3)
Link:
http://www.primark.co.uk/all_store_details.php?store_no=507
Para comprar COMIDA: Yo iba mayormente al supermercado
Sainsbury's y al Somerfield, en Canary Wharf y en Earl's
Court.
(botella grande de agua mineral Evian £ 0,90; fideos £
0,60; tortellonis £ 1,59; 1 litro Nesquik £ 1,42;
Pringles grandes £ 1,60...)
Nota de la revista "Marcopolo"
LONDRES: "Cara y ceca de un escenario que muestra sus
contrastes"
LEER NOTA (click
aquí)